El expendio de naftas es restringido en Buenos Aires, en Santa Fe, en Córdoba y en Entre Ríos, los distritos que concentran el mayor porcentaje del parque automotor nacional. Según cifras de la Dirección Nacional de Registro del Automotor y Créditos Prendarios (Dnrpa), hasta agosto pasado la Argentina tiene 13.580.831 unidades activas. Según la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), estas provincias sufren, desde hace 15 años, una escalada de cierres de estaciones de servicio que afecta, no sólo los puestos de trabajo en el sector, sino también la provisión de combustibles.

En Tucumán, la situación no parece ser la misma. El informe de la Cecha remarca que, en el período analizado, se incrementó levemente la cantidad de expendedoras disponibles. El estudio precisa que, en 1999, la provincia contaba con 105 estaciones, cifra que, hasta agosto de 2015, se incrementó a 109.

Consultado sobre la capacidad del complejo de estaciones de servicio local, para cubrir la demanda de naftas líquidas, Sebastián Vargiu, vicepresidente de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Gas y Afines (Capega), afirma que el número de expendedoras en la provincia está a la altura de la escala del parque automotor local que, según datos de la Dnrpa, asciende a 298.000 unidades activos.

“La cantidad de estaciones es acorde con la demanda que genera el mercado local. Es una relación correcta entre la oferta y el nivel de consumo”, subraya el directivo. No obstante, remarca que el desarrollo de nuevos emprendimientos urbanísticos en diferentes puntos de la provincia -como Lomas de Tafí y otros similares- representa un desafío para las empresas del sector. “Habrá que atender, puntualmente, el crecimiento de esa demanda”, observa el directivo.

Además, rememora que entre 2000 y 2006, en Tucumán había mermado la cantidad de estaciones de servicio que vendían combustibles líquidos, pero fueron reemplazadas por expendedoras de gas, en sintonía con el auge de los motores impulsados a GNC.

Por otro lado, Vargiu coincide con los datos de que refleja el informe de Cecha, al indicar que durante los últimos años 15 años Tucumán mantuvo estable su complejo de estaciones de servicio, a diferencia de lo que ocurrió en provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

Escenario dispar

El reporte de Cecha precisa que en estos distritos se puede visualizar el efecto de la escalada de cierres, ya que concentran la mayor proporción del parque automotor nacional y, por ende, la mayor demanda de combustibles:

• Buenos Aires pasó de tener 2.616 estaciones, en 1999, a 1564 en 2015; el parque automotor en el principal distrito del país es de 5.137.075 de unidades activas.

• En Santa Fe, la cantidad de expendedoras de naftas se redujo de 828 a 514, en el período analizado; esta provincia tiene, según la Dnrpa, 1.203.996 vehículos en parque automotor.

• Córdoba, tenía 682 estaciones en 1999 y hoy tiene 531; aquí, el complejo automotor es de 1.359.037 de unidades.

• Entre Ríos pasó de 277 expendedoras en 1999, a 211 en 2015, con un parque automotor de 462.429 vehículos activos.

El análisis de la entidad privada advierte que en los últimos 15 años “se ha dado una situación paradójica en el país”. “Mientras las políticas basadas en el consumo interno motivaron el crecimiento exponencial del parque automotor, que pasó de 10.147.931 en 2000 a 13.580.831 en 2015, el acceso al expendio de combustibles se volvió cada vez más limitado por el cierre continuo de estaciones de servicios”, cuestiona el informe.

“Durante la década del ‘90 se registró un gran crecimiento en el sector, que significó la generación de puestos de trabajo y aportes a la economía nacional. Pero a partir de la crisis de 2001 finalizó la década dorada del sector, para ser testigo de una importante caída. En 1999 funcionaban 6.366 estaciones de servicio en todo el país. En la actualidad esa cifra descendió a 4.429”, alerta el estudio de la entidad.

Finalmente, la Cecha recalca que mientras continúe el declive de la actividad se recrudecerán las esperas para conseguir combustibles. Además, subraya que este escenario podría extenderse también a las provincias del interior, donde la cantidad de bocas de expendio es menor. “Esta situación no sólo perjudica al usuario particular de automóviles, sino también a las agroindustrias y al transporte de cargas, que dependen de la logística de la empresa o del distribuidor para obtener gasoil en la única estación de servicio cercana”, concluye.